Se puede decir que la actividad de un coro es hacer posible poner en escena la música que ofrece una partitura. Ciertamente es así, pero hay muchos matices que considerar al respecto.

Es necesario entender una partitura, saber interpretar todo cuanto está impreso en ella, dar sentido a las frases musicales y textuales, expresar unos sentimientos y -sobre todo- transmitir la belleza.

Quizá se pueda decir que todos los condicionantes que se han de estudiar personalmente y en el conjunto de una cuerda y de todo el coro, son un vehículo para que el director del coro saque afuera la belleza de la partitura a través de las voces de las personas que forman el conjunto de un coro.

Trataremos de comprenderlo a través de unas palabras de San Agustín y otras de Benedicto XVI:

Refiriéndose San Agustín en su Sermón 293, 3 a la figura de San Juan Bautista, que anuncia a su primo Jesús de Nazaret como el Mesías que es la Palabra de Dios, dice:

“Juan era la voz, pero el Señor es la Palabra que en el principio ya existía. Juan era una voz provisional; Cristo, desde el principio, es la Palabra eterna.

Quita la palabra, ¿y qué es la voz? Si no hay concepto, no hay más que un ruido vacío. La voz sin la palabra llega al oído, pero no edifica el corazón.

Pero veamos cómo suceden las cosas en la misma edificación de nuestro corazón. Cuando pienso lo que voy a decir, ya está la palabra presente en mi corazón; pero, si quiero hablarte, busco el modo de hacer llegar a tu corazón lo que está ya en el mío.

Al intentar que llegue hasta ti y se aposente en tu interior la palabra que hay ya en el mío, echo mano de la voz y, mediante ella, te hablo: el sonido de la voz hace Llegar hasta ti el entendimiento de la palabra; y una vez que el sonido de la voz ha llevado hasta ti el concepto, el sonido desaparece, pero la palabra que el sonido condujo hasta ti está ya dentro de tu corazón, sin haber abandonado el mío.

Cuando la palabra ha pasado a ti, ¿no te parece que es el mismo sonido el que está diciendo: Ella tiene que crecer y yo tengo que menguar?”

Al margen del sentido religioso, este texto de San Agustín aclara las relaciones entre concepto, voz y palabra; estos tres vocablos nos hacen pensar que al emitir la voz, antes ha habido un concepto y se deja una palabra o mensaje.

Igual lo entienden San Agustín y Benedicto XVI: la música no es emitir sonidos sin saber por qué y sin pensar qué sale de nuestro interior ni qué se quiere transmitir.
San Agustín, que escribió en su juventud “Sobre lo Bello y lo Apto”, más tarde -quizá a partir del año 386- escribió “Seis libros sobre la música” en los que trata de “rítmica” en una primera parte para pasar hablar en el libro sexto de aspectos metafísicos y teológicos, que dicho en palabras de Jafet Ramón Ortega Trillo es el “cómo se puede llegar a las realidades más elevadas, inmutables y eternas desde las realidades sensibles que en este caso representan los aspectos rítmicos de la música”.

En la “rítmica”, San Agustín trata de las duraciones de los sonidos, de las combinaciones de sonidos largos y breves _lo que llama “pies métricos”-, de la sucesión de estos pies métricos y de la constitución de los versos. Nos define la música como “la ciencia de modular bien”, es decir, la ciencia de medir bien, ya que la medida de “pies métricos” se resume en la palabra latina “modus”. Por tanto, la música es la ciencia de medir bien.

San Agustín sigue haciendo un estudio de la medida basándose en los números; por ejemplo, la unidad es el principio de los números, el número 2 también es principio de los números; el numero 3 es perfección porque consta de principio, medio y fin; el número 4 es de algún modo perfecto porque es la sucesión de 1, 2, y 3, siendo el resultado de la suma de los extremos (1 + 3 = 4); etc.
En el libro segundo trata sobre los tiempos; por ejemplo, “brevis” es el espacio ocupado por un tiempo y “longa” es el espacio de dos tiempos y ambos se pueden combinar de cuatro maneras: breve-breve, breve-larga, larga-breve, larga-larga.

Sigue San Agustín con otras ideas en los libros tercero, cuarto y quinto: la dirección de la música a través de la mano, el establecimiento de lo que hoy se llamaría “compás”, de la duración de las sílabas, del silencio que se utiliza para realizar ciertos efectos y de lo que hoy se llamaría subdivisión de un compás.

En el libro sexto dice en expresión de Jafet Ramón Ortega Trillo que “desde las realidades presentes -desde las sensaciones y concepciones del ritmo en la música- se puede llegar a concebir una realidad más excelente que sea arquetipo de lo presente, como una especie de ritmo eterno y perfecto que permanece para siempre. Las armonías pasajeras son producto de armonías eternas”.

Desde San Agustín, demos un amplio salto hasta Benedicto XVI en el momento en que -tras su renuncia al pontificado- agradece recibir el 4 de julio de 2015 el Doctorado Honoris Causa por parte de la Pontificia Universidad “Juan Pablo II” de Cracovia y de la Academia di Música de Cracovia (Polonia)

En dicho discurso dice: “En ningún otro contexto cultural hay una música tan grande como la que nació con la fe cristiana: de Palestrina a Bach, Händel, Mozart, Beethoven y Bruckner. La música occidental es única, no tiene iguales en otras culturas”.

En la más abajo citada fuente bibliográfica de la Fundación Ratzinger se dice lo siguiente:

El Papa emérito ha querido contestar a una importante pregunta en su discurso: “¿Qué es la música en realidad? ¿De dónde viene y a qué atiende?”. Ha contestado indicando “tres lugares”. El primero es “la experiencia del amor”. “Cuando los hombres fueron atrapados por el amor, encontraron otra dimensión del ser, una nueva grandeza y amplitud de la realidad. Y ella empuja también a expresarse de un modo nuevo”. Luego está “la experiencia de la tristeza, el ser tocados por la muerte, por el dolor y por los abismos de la existencia.” En fin, “el encuentro con el divino, que desde el principio es parte de lo que define al humano. Es aquí que está presente totalmente el otro y totalmente lo grande que provoca nuevos modos de expresarse en el hombre”. “Se puede decir – ha afirmado Benedicto XVI – que la calidad de la música depende de la pureza y de la magnitud del encuentro con el divino, con la experiencia del amor y del dolor. Cuanto más pura y verdadera es la experiencia, tanto más pura y grande será también la música que de ella nace y se desarrolla.”

Benedicto XVI ha hablado también de la “tensión” entre la “participatio actuosa conforme a la liturgia” y la música solemne que envolvía la acción sagrada”. ¿Cómo conciliar las dos cosas?, ¿Cómo hacer realidad el Concilio en su totalidad? “La música occidental – ha observado – supera el ámbito religioso y eclesial. Y sin embargo, encuentra su fuente más profunda en la liturgia y en el encuentro con Dios (…) La gran música sacra es una realidad de rango teológico y de significado permanente para la fe de toda la cristiandad; aunque no sea necesario ejecutarla siempre. De otro lado, está también claro que ella no puede desaparecer de la liturgia y que su presencia puede ser una manera especial de participación a la celebración sagrada, al misterio de la fe.”

Joseph Ratzinger ha recordado que: “Si pensamos en la liturgia celebrada por San Juan Pablo II en cada continente, vemos toda la amplitud de las posibilidades expresivas de la fe en el evento litúrgico; y vemos también como la gran música de la tradición occidental no es extraña a la liturgia, sino que ha nacido y crecido de ella y de este modo contribuye siempre a darle forma”.

“La actividad de las dos universidades que me confieren este doctorado honoris causa representa una contribución esencial para que el gran don de la música sagrada que procede de la tradición de la fe cristiana siga vivo y sea de ayuda para que la fuerza creativa de la fe también en el futuro no se extinga” ha concluido el Papa emérito.

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FUENTES BIBLIOGRÁFICAS CONSULTADAS EN INTERNET EL 16 DE DICIEMBRE DE 2019:

Jafet Ramón Ortega Trillo, OSA. “Los seis libros sobre la música de San Agustín: Guía para una lectura actualizada. (documento en PDF)

http://www.fondazioneratzinger.va/content/fondazioneratzinger/es/news/notizie/benedetto-xvi-riceve-dottorato-honoris-causa–musica-ha-origine-.html

https://www.augustinus.it/spagnolo/musica/index2.htm